Philippe Starck nunca olvida lo esencial: que la creación, en cualquiera de sus formas, debe mejorar la vida del mayor número de personas. Fragancias ligeras que recorren la intuición, la nostalgia, la unión a la tierra, el menos y el más, la luz y la sombra, la seducción, el equilibrio, el viaje, la ambigüedad o el Big-Bang. ¿Qué más se puede decir? Que “nadie está obligado a ser un genio pero todos deberían intentarlo”.